La economía del conocimiento, el sector que no miramos

Por Silvia Naishtat (Argentina). ¿Cómo define a un periodista? Como un curioso sin remedio. La respuesta fue de Gabriel García Márquez en esas eternas conversaciones alrededor de una mesa en su lugar en el mundo, la maravillosa Cartagena.  

Pero algo está fallando últimamente si observamos el escaso lugar que ocupan en los medios las iniciativas de esos hacedores que hemos bautizado como emprendedores. En el caso de Argentina, pese a los ciclones económicos, generan más de 115.000 puestos de trabajo de calidad y son el segundo polo exportador con US$ 6.000 millones en 2019.

Seamos curiosas. En ese amplio ecosistema titilan nuevas multinacionales, como Mercado Libre que con una valuación en la Bolsa de US$ 60.000 millones es la compañía más valiosa de la historia argentina. O Globant que, con US$ 6.000 millones, está a la par de Techint.  Pero también hay iniciativas regionales extraordinarias que nos enteramos, qué vergüenza,  por la prensa internacional.

Es el caso de Henry, una plataforma educativa que en cuatro meses forma programadores en los sectores más vulnerables. Henry es obra de un argentino que entendió cómo enseñar el idioma de las computadoras a personas que no terminaron la secundaria. El sitio fue adoptado por Ycombinator una aceleradora con su corazón en Silicon Valley que la potenciará globalmente.  

Una de las historias de emprendedoras que saben nadar contra la corriente se originó en Yala, ese caserío entre ríos y montañas, como la describió Héctor Tizón, el inmenso novelista argentino, que se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad de Jujuy. De Yala es Pamela Scheurer, ingeniera de profesión y de espíritu inquieto que un día optó por dejar la seguridad del empleado para lanzarse a “emprender”. Se propuso junto a su marido crear una app para celulares y cuando creía que habían inventado la pólvora descubrían que otros ya la habían creado. Iba de fracaso en fracaso, vendiendo lo que tenía hasta hipotecar su propia casa que queda en Yala.

Siempre hay un momento Eureka y así se enfocaron en una idea simple para crear un sistema complejo que ayude a vender exitosamente en plataformas como Mercado Libre. Ellos ayudan a miles de familias que pueden exportar o vender en Argentina productos hasta ahora olvidados. Seamos curiosas, ayudemos a inspirar. Estas historias están al alcance nuestro.